domingo, 31 de agosto de 2008

Una Mitad Bien Manejada

"La guerra no es necesaria para nada. La guerra es siempre horrorosa. Lo que ocurre es que puede ser inevitable” - Bernard-Henri Lévy

En el año 2001, cuando Pastrana había dado aviso a los terroristas de las Farc sobre su intención de retomar la zona de distensión, todo el mundo se fue –y con justa razón- en su contra por haber salvado la vida de los terroristas.


En el 2002, cuando Uribe subió al poder, empezó a cometer tantos actos tan increíblemente estúpidos que muchos nos quedamos preguntando qué sería de éste país, empezaron a lloverle justas críticas sobre su gestión: El día ahora duraba hasta las 10 de la noche, de la noche a la mañana no había tantos desempleados y el que no estuviera con él, estaba en su contra.
No obstante, cuando por fin empezó a hacer lo que prometió en campaña –acabar con los terroristas- también lo critican por eso. Se oyen voces criticando que el 40% del presupuesto nacional se vaya en guerra, que Uribe no quiere la Paz sino la guerra, que hay que dejar de derramar sangre y otros comentarios de este tipo.

Si bien es cierto que la guerra es una de las peores cosas que nos puede pasar como pueblo, no es la peor: Peor sería que, no se haga absolutamente nada y mucho peor que,
como Pastrana, se lavara la imagen de los terroristas -como hace ahora Chávez-.

No sería más que otro desatino de gobierno reducir el presupuesto de la guerra, porque para negociar –lo cual es de lo más estúpido que se me pueda pasar por la cabeza- se requiere voluntad política y los terroristas no pueden mostrar algo que nunca han tenido.

Como ya he dicho, es preferible tener un 40% del presupuesto en la guerra que pagando secuestros, subsidiando desplazados y temiendo en las carreteras -presos en nuestro propio país-.

Es por esto que me parece incongruente, que quien critica a Pastrana por poner al país en bandeja de plata y vender una imagen favorable de los terroristas –lo que ahora nos mortifica con Gontard, Fighters+Lovers y demás-, ahora critique a Uribe por hacerles la guerra.

Por mí, que sigan matando a los terroristas hasta que queden exterminados.

En lo que a mí concierne, me parece que al menos el 40% del presupuesto sí está siendo muy bien invertido. Lástima que eso involucre sangre de compatriotas, pero ¿quién les manda entrar en una organización terrorista? Esas son las consecuencias de sus actos.



Ir a Apague y Vámonos

Volver a Irresponsabilidad Impersonal

domingo, 24 de agosto de 2008

Irresponsabilidad Impersonal

Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor” Refrán

En cierta ocasión, en La Rioja en Argentina, se admitió la renuncia del Jefe Penitenciario Luis Videla, tras verificarse que unos de sus subalternos habían torturado a un recluso. Videla aclaró que renunció "para dar una mayor transparencia a la investigación".


También alguna vez un Ministro del Interior Británico renunció por la fuga de un solo recluso de una de las cárceles inglesas.
Y de vez en cuando, si lo anuncian en los diarios, uno se sorprende de lo estricto que es un servidor público japonés que llega a hacerse el Harakiri cuando siente que su honor se vio comprometido con algún error en el desarrollo de sus funciones.

Contrario a lo que pasa en el resto del mundo, en Colombia se tiene la costumbre de que los allegados a los servidores públicos –o en su defecto sus subalternos o los allegados a estos- hagan cuánta marrulla puedan y aquellos se laven las manos diciendo que la responsabilidad penal es individual –si no es que las cosas pasaron a sus espaldas-. Si bien, tienen razón al argumentar esto, fallan al no ver que la responsabilidad política no es individual –al menos no lo es por fuera de Colombia-.
Si, hipotéticamente, todo mi círculo social estuviera condenado a prisión, sería de muy poco acierto político que yo aspirara o llegara a cualquier cargo público. Y si las cosas funcionaran así en Colombia, todo sería diferente: Empecemos por el Sr. Presidente que podría no haber aspirado a ser gobernador, senador, ministro, jefe de la aerocivil o siquiera presidente en vista de que es primo de los hermanos Ochoa del Cartel de Medellín. O también sus extraños y dilatados vínculos con Pablo Escobar Gaviria –de cuyo primo hizo su principal asesor-. Podríamos seguir con todos los nombramientos de jefes de entidades públicas que ha hecho como la de Jorge Noguera en el DAS quien terminó siendo investigado por parapolítica o sino con la investigación que se le sigue a su primo Mario Uribe –quien curiosamente ha sido el acompañante del presidente durante toda su vida política-, también por paramilitarismo.
Aunque en la Casa de Nariño no es el único lugar en dónde esto ocurre: Casi no llega la renuncia del ex director del Inpec, Eduardo Morales, tras la desaparición de unos computadores de los paramilitares que estaban en una de las instalaciones que él tenía bajo su mando. No he oído de la primera renuncia en el IDU por las irregularidades con TransMilenio y Peñalosa tiene la desfachatez de seguir aspirando a cargos públicos –entre esos, Presidencia, Congreso y repetir Alcaldía y afortunadamente no ha sido elegido-.

Pero pasando todo esto por alto vamos a una situación de circunstancias similares que tiene ocurrencia hoy en día:
El ex director de fiscalías, Guillermo León Valencia Cossio; hermano del Ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio; aparentemente tenía (¿tiene?) vínculos con la red narcotraficante de “Don Mario” fue declarado insubsistente -por el Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán Arana- y se le abrió una investigación.
No obstante la gravedad del asunto, el Ministro dice: “Yo respondo por mis actos, no por los de mi hermano ni los de nadie más” –supongo que también se lava las manos de lo que hagan sus subalternos-.
¿Será que ni siquiera para darle un viso de “mayor transparencia” a la investigación debería renunciar el Sr. Ministro? ¿Será que se equivocan desde Argentina hasta Japón?
En mi humilde opinión la Responsabilidad Política involucra el círculo social de una persona y en esa medida no pueden seguir manejando el país los primos de narcotraficantes, los amigos de delincuentes y los hermanos de terroristas.




Ir a Una Mitad Bien Manejada

Volver a TransCagada

sábado, 16 de agosto de 2008

TransCagada

"Detrás de cada aparente imbecilidad que ordenan las autoridades colombianas –en este caso las bogotanas– se esconde un interés muy preciso, que muchas veces además se traduce en un delito: peculado, cohecho, concusión, prevaricato, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad, celebración indebida de contrato" - Antonio Caballero

Desde hacía algunos días, buscaba decidirme por el tema de mi próximo artículo, cuando cayó en mis manos la sección de columnas de opinión de El Tiempo del Sábado 16 de Agosto del 2008 y tras leer uno de los artículos, me decidí por el tema: TransMilenio.




En la columna de opinión mencionada, (“El bombo de Samuel” por Lucy Nieto de Samper) la autora defiende la idea de poner TransMilenio por la Carrera 7ª.

A pesar de las amenazas recibidas por parte de los funcionarios del servicio y el mal trato de que he sido víctima por parte de los mismos, mi poco aprecio por el "amigo que nos cambió la vida" va mucho más allá del ánimo vengativo que podría impulsar mis líneas.


Volvamos al principio del asunto: En 1997, Enrique Peñalosa Londoño venció en las elecciones a Carlos Moreno de Caro y fue alcalde de Bogotá DC desde 1998 hasta el 2000 -cuando volvió a ser elegido Antanas Mockus, otro encarnizado enemigo de los carros-.

En su periodo de gestión, Peñalosa impulsó el sistema de transporte masivo TransMilenio (por medio del Acuerdo 04 de 1999), con base en el sistema Rapidinho –o Red Integrada de Transporte, RIT- de Curitiba (Brasil) que nació en los años 70.

Este sistema –el Bogotano- se hizo reduciendo los carriles de las principales vías de la capital para que por los 4 carriles centrales circularan estos buses rojos con acordeones en el medio.

Por si fuera poco, Peñalosa firmó un contrato con Cemex y dentro de las estipulaciones, se pactó usar el relleno fluido que supondría ahorros por 35 mil millones de pesos para la empresa de cementos y el rápido y progresivo daño de las lozas por donde pasaran los articulados, para que la empresa pudiera seguirse lucrando a costa del bolsillo de los bogotanos, mediante la cíclica renovación de las lozas.

Por si fuera poco, se prohibió que los buses de servicio público –la eventual competencia de TransMilenio- transitaran por las rutas a las que se le había dado acceso a TransMilenio –que como ya indiqué son las principales vías de la ciudad-.

Afortunadamente, he tenido la oportunidad de visitar Buenos Aires, Tampa y Ciudad de Panamá entre otras ciudades fuera de Colombia y lo que he visto me confirma que para tener una excelente movilidad, se deben tener varias posibilidades de transporte público –en Buenos Aires hay tren elevado, subterráneo, buses, taxis, etc- en vez de cerrarse en torno a un monopolio, que cada día se hace más visible en Bogotá.

Aún más increíble me parece que de cada 100 pesos que le entran al servicio TransMilenio, tan sólo 4 vayan al Distrito mientras que los 96 restantes se dividen entre Sidauto y cinco familias más entre las que suenan los apellidos Pastrana y Peñalosa.

Aunque parece toda una empresa privada la Seguridad (brindada por la Policía Metropolitana), la Página Web y el Aseo los proporciona el Distrito, que por cierto le ha donado al sistema 50 mil millones de pesos para gastos de funcionamiento.
Cuando el 3 veces alcalde de Curitiba, Jaime Lerner, vino a Bogotá a ver la replicación del transporte masivo de su ciudad, aclaró que Curitiba tiene alrededor de un millón de habitantes –mientras en Bogotá bordeamos los 8 millones- y que el sistema no servía de no haber un articulado de cada ruta por lo menos cada 5 minutos en cada uno de los paraderos –cosa que no pasa ni por accidente-.

Adicionalmente, TransMilenio sube periódicamente su tarifa –por ley en Febrero y en Agosto- y también por ley se suben en la misma proporción las tarifas de los taxis y buses de servicio público, con lo que se anula cualquier probabilidad de que éstos puedan ofrecer una tarifa más beneficiosa a los usuarios.

Entre muchas de las otras cosas que le debemos a Peñalosa es su odio al carro particular –que logró contagiar con asombrosa velocidad-, lo que le llevó a impulsar el Pico y Placa, para que los usuarios que ni por error usarían un TransMilenio dado que poseían un carro particular, les tocara dejar éste último en casa en determinados días de la semana y usar cualquier medio de transporte público –entre los que se clasifica TransMilenio-.

Por todas estas razones me pareció muy atrayente –y totalmente desacertada- la columna de Lucy Nieto de Samper en El Tiempo, ya que protege a toda costa el servicio protagonista de éste artículo, con una “argumentación” –si es que se le puede llamar así- que busca despertar sentimientos de solidaridad más que razones valederas.

Dicen que TransMilenio es un orgullo para los bogotanos ya que ha sido copiado en yo no sé cuántas partes del mundo y en tantas otras ciudades de Colombia, pero yo como bogotano siento vergüenza por este servicio que se acerca más a un simulador de sardina enlatada.

--**--

Punto Final: Con respecto al artículo "Volver a estudiar el Frente Nacional" de Carlos Caballero Argáez y que se publicó en la misma página del artículo pro-TransMilenio, sólo me queda decirle al autor que le recomiendo se lea "¿Dónde está la Franja Amarilla" de William Ospina, antes de proponer celebrar tan triste acontecimiento, que en el peor de los casos debe ser conmemorado.

--**--

Aclaración: No pongo los links a las páginas de El Tiempo, dado que ese diario tenía la desagradable costumbre de borrar sus páginas después de un determinado tiempo y no voy a arriesgarme a mandar a mis lectores a una página inexistente.




Ir a Irresponsabilidad Impersonal

Volver a Castigando la Propiedad Privada

sábado, 9 de agosto de 2008

Castigando la Propiedad Privada


"Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente" - Art. 17,1 Declaración Universal de los Derechos Humanos

En las pasadas elecciones a la Alcaldía Mayor de Bogotá, Samuel Moreno -hoy alcalde- dijo que consideraba "necesarios los ajustes en el impuesto predial, pero dijo que deben ser justos y graduales, para que puedan ser cancelados sin angustia por los bogotanos" y que no permitiría "estas alzas abruptas, que afectan el presupuesto de las familias y minan la confianza ciudadana en sus gobernantes" (fuente).

Y parece que para él, así como la confianza, todo lo demás es cuestión de percepción.

Cuando los bogotanos fueron preguntados -no es que yo no sea bogotano, pero a mí no me preguntaron- acerca del tema de la inseguridad y los resultados arrojaron una creciente preocupación por el incremento de ésta, el electo alcalde dijo que no era que hubiera aumentado la inseguridad, sino que había aumentado la "percepción de inseguridad". Luego, cuando Jair Romero -quien preparaba falsos atentados para cobrar recompensas- se entregó, Moreno volvió a asegurar que lo que hizo fue aumentar la percepción de inseguridad.

Si Moreno va a atacar la "percepción de inseguridad" en vez de la inseguridad, para que la percepción al respecto mejore, no me extrañaría que recurriera a la fórmula de su predecesor Luis E. -mejor conocido como Lucho- Garzón, quien se gastó $ 1.600 millones de pesos en publicidad -percepción- de tapar huecos. Ojalá hubiera gastado esa plata tapando los huecos realmente.

Por si fuera poco, en entrevista con ELTIEMPO (Edición 09/08/08 Pg 2,4), el economista -y además director del Infrome de Desarrollo Humano para Bogotá de Naciones Unidas- Jorge Iván González señaló que "sin más impuestos, no tendremos Metro" y que "hay que castigar con peajes el uso del carro particular". El periódico HOY (en su edición del 09/08/08) afirma que "si los bogotanos quieren metro tendrán que pagar más impuestos".

Con estas "geniales ideas", dándome vueltas a la cabeza, empecé a pensar que deberían volver a preguntarnos a los bogotanos si queremos metro -con esas condiciones-.

Además, siguiendo esa línea de pensamiento del director del Informe de Desarrollo Humano para Bogotá de Naciones Unidas también deberían "castigar" a todos aquellos que tienen vivienda propia, y ¿por qué no a los que tienen empresa? Y también "castiguemos" a los que tienen Internet y pueden acceder a estas páginas. Y ¿qué tal si también castigamos a los que tienen sus peqeños locales?. Y también castiguemos a los dueños de fincas.

Ya sé. Castiguemos a los que quieren algo de privacidad cuando entran al baño.

¡Desgraciados! ¡Cómo se les ocurre tener un carro propio! ¡Qué clase de idea les pasó por la cabeza!¡Eso es inadmisible y hay que castigarlo!




Ir a TransCagada

Volver a Volviendo a la Edad Media