domingo, 8 de marzo de 2009

Godos de Izquierda

Las definiciones clásicas de derecha e izquierda se han quedado obsoletas y suelen esconder la nada o el dogmatismo” – Rosa Díez González

Con la idea de que la libertad no es un concepto absoluto sino relativo, nacieron las posiciones de izquierda y derecha dentro del espectro político y durante mucho tiempo han luchado para defender sus respectivas posiciones.


Por ejemplo sabemos que los godos –los tradicionales, los de derecha- aman las formas y el orden, razón por la que se identifican con la Iglesia Católica. Ven el mundo en blanco y negro y todo aquel que no está con ellos está en su contra. Atacan el pluralismo y defienden las formas y la tradición. Son dogmáticos y como buenos seguidores de doctrina, buscan imponer la que predican, por mucho que en privado no la practiquen.

Los de izquierda por el contrario, se presumen amantes de la diversidad, respetuosos de lo que los demás hagan con sus vidas, detractores de las formas y asimiladores de un desorden no muy caótico. Los más “liberales” se alejan de las doctrinas católicas y presumiendo de su amor a la diversidad, a veces se acercan a ideas espirituales orientales. Todos ellos dicen alabar la razón por encima de la fe.

El punto de mayor controversia entre derechistas e izquierdistas ha sido siempre el dinero. Para los primeros, se lo ganan con su sueldo mediante el duro trabajo y aquel que vive en la miseria se merece esa condición por no trabajar lo suficientemente duro. Es lo que le toca en la vida. Mientras tanto, los de izquierda consideran que el dinero es el demonio, la madre de todos los males y debe ser reducido a su mínima expresión para lograr la igualdad entre los hombres.

Pero esa igualdad queda en entredicho con su posición anti-capitalista. Ellos suelen hacer un salto que casi podríamos llamar de fe, en el que el equivalente del dinero es Estados Unidos y por ende, si el dinero es el demonio, el país del norte se convierte en el infierno y el Tío Sam pasa a ser un discípulo del bajísimo. Desde esta posición, todo amigo de los Estados Unidos es un enemigo al que hay que atacar. Así, por ejemplo, caen en una de las discriminaciones más antiguas de todo el mundo: el antisemitismo. Y casi que por otro salto de fe se solidarizan con los enemigos más próximos de los judíos: los pobres palestinos.

Entonces así, la izquierda empieza a coincidir con el antisemitismo de la Iglesia Católica y de los cristianos en general –y con ellos los godos tradicionales-, que adoptaron un libro que indica que los judíos son el pueblo elegido de Dios –craso error-. Pero los seguidores de la cruz no son los únicos que odian a los judíos. Los nazis y fascistas, también les hicieron la vida imposible y casi los exterminaron; y los musulmanes les enseñan a sus hijos, que los judíos –junto con los cristianos- deben morir. ¡Solidaridad con los palestinos! No porque tengan montados en el gobierno a un grupo terrorista islámico llamado Hamás –que a su vez tiene vínculos con Hezbollah-, sino exclusivamente por esos vecinos judíos.

Entonces, ¿dónde queda esa “igualdad” cuando un palestino mata a un judío con una piedra y cuando los judíos envían su desproporcionada ‘legítima’ defensa? ¿Alguien de izquierda recuerda que los judíos también son personas y reclama la muerte del judío? Claro que no.

Pero esta no es la única posición dogmática que toman los de izquierda. De hecho se vuelve común este tipo de posiciones dentro de la izquierda. Se aficionan a su doctrina y no saben mirarla con ojos críticos. Toman posición y desde ahí formulan argumentos, en vez de mirar los argumentos y a partir de ellos hacerse con su posición.

Por tomar otro caso, atacan el cambio de la Constitución por parte de un personaje para perpetuarse en el poder en Colombia pero callan cuando eso mismo pasa en Venezuela. ¿La diferencia? El gobernante de Colombia es de derecha y el de Venezuela dice ser de izquierda. Atacan ferozmente las dictaduras de Pinochet y de Videla, en Chile y Argentina respectivamente, pero no dicen nada de la dictadura que han tenido los hermanos Castro en Cuba por más de 50 años. ¿Adivinan quiénes estaban con la derecha de Nixon, Kissinger y la Iglesia Católica y quiénes no?

Los de izquierda lloran la muerte de los iraquíes y afganos muertos en las guerras de Bush, pero no dicen nada –y evitan el tema- de todos los que murieron en las Torres Gemelas. En el peor de los casos, cuando se les menciona el ataque de Al-Qaeda se valen de teorías conspiranóicas y aseguran que el mismo gobierno de EEUU fue el que tumbó las torres. Como dice Bill Maher: ¿Cuán lunática ha de ser una persona para ver dos gigantes aviones comerciales cargados de combustible estrellarse contra unos edificios en directo, desatando un infierno masivo que ardió durante dos horas, y luego decir 'bueno, si tú piensas que eso es la causa...'?

Otro ejemplo se presenta cuando censuran a todo grupo paramilitar y su actuar pero cuando algunas guerrillas –no esas del ideal romántico de los años 60, sino las narcoguerrillas terroristas actuales- cometen barbaries del mismo tipo, pormenorizan los hechos. ¿La diferencia? Los paramilitares son de derecha mientras que las guerrillas claman ser de izquierda –aunque su fin último sea el lucro y se hayan despojado de todo vestigio de ideología-.

Y esos casos se repiten alrededor del mundo. Los más despiertos atacan el régimen del Dalai Lama que mantiene en la ignorancia a las mujeres con mitos sobre demonios y estratifica a la sociedad según monjes –que pueden vivir en la opulencia- y pueblo –que tienen que malvivir-; pero callan al mencionar que el Tíbet fue invadido por la China comunista, que es la razón por la que esta tiranía budista debe vivir en el exilio.

Ya para finalizar, queda un claro ejemplo de que estos nuevos godos son tan doctrinarios e irreflexivos como los godos tradicionales. Sólo atacan al dinero y la razón es muy sencilla: porque sí. Para no ir más lejos, se puede tomar el ejemplo del arte. Las obras de arte son la máxima expresión de las veleidades humanas, sin embargo suelen estar sólo a disposición de las más altas clases sociales.

Pero el dinero ha cambiado eso: Ahora se puede ver La Gioconda en una taza de té o un Picasso estampado en una camiseta. Se ha abolido ese límite cultural que suponía el acceso al arte. Sin embargo los godos de izquierda, ven en todos los efectos del dinero algo vil y sucio que no debe ser. Por eso terminan proponiendo el restablecimiento de las clases sociales y con este, la restricción al acceso a la cultura.

¿Alguien dijo algo de igualdad?


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