viernes, 11 de diciembre de 2020

Propuestas de segunda Misión de Sabios cumplen primer año de recoger polvo



En febrero de 2019, el gobierno colombiano anunció la creación de la segunda Misión de Sabios, un grupo de personalidades en cuyas ideas supuestamente residía la esperanza de Colombia. En ese momento critiqué la idea, porque estaba mal en muchos niveles: a la primera Misión de Sabios no se le había hecho caso y no había motivo para pensar que la segunda tendría más éxito, unos cuantos 'sabios' no pueden arreglar un país en el que la sola idea de basar las políticas públicas en la mejor evidencia disponible es tratado como un evento extraordinario, y el mesianismo ramplón de pensar que los problemas de un país los resuelven unas cuantas personalidades selectas.

En todo caso, los sabios que se prestaron para ese pan-y-circo se pusieron a lo suyo, y en diciembre de 2019 recogieron sus propuestas en el libro Colombia hacia una sociedad del conocimiento. El libro fue presentado durante la firma del decreto en la que el botín burocrático que era Colciencias fue elevado de Departamento Administrativo a la categoría de Ministerio — la primera Ministra de Ciencia fue la charlatana Mabel Torres, quien se había inventado un batido que sin haber superado ningún ensayo clínico, era promocionado como una cura del cáncer.

Pues, para sorpresa de nadie, y según reporta La Silla Vacía, las recomendaciones de la segunda Misión de Sabios, ya completaron su primer año de recoger polvo sin que en el Ministerio se dignen a mirarlas:

domingo, 6 de diciembre de 2020

Por qué se desarrolló tan rápido la vacuna del COVID-19



Desde que apareció el coronavirus, los conspiranóicos se han dado un festín de desinformación monumental, y los esfuerzos de los escépticos por contrarrestar el veneno informativo no dan abasto. Y desde que se anunció el desarrollo de varias vacunas para el COVID-19, los antivacunas ya están haciendo de las suyas.

El problema en este caso es que algunas de las preguntas hechas por los antivacunas pueden sonar razonables a primera vista, y están resonando entre personas que en general siguen los calendarios de vacunación y no desconfían de las vacunas. En este momento, la pregunta más apremiante parece ser la del desarrollo de la vacuna para el SARS-CoV-2 en tiempo record. Las inquietudes al respecto podrían resumirse más o menos así:

¿Cómo sabemos que no se tomaron atajos para desarrollar la vacuna rápidamente? Existe una explicación muy sencilla:

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Ubisoft modifica 'Watch Dogs: Legion' por presión políticamente correcta



El 29 de octubre de 2020, Watch Dogs: Legion, la tercera entrega de la serie de videojuegos Watch Dogs, de Ubisoft, llegó a las estanterías. El juego está ambientado en un Londres futuro y distópico, centrándose en el grupo hacker DedSec, que busca limpiar su nombre mientras contrarresta a la empresa de vigilancia privada que ha sido contratada por el gobierno británico para que monitoree en todo momento a los ciudadanos — el juego tiene una marcado tono de resistencia al fascismo y a Gran Hermano (algo que está en consonancia con la serie). Lamentablemente, parece que la resistencia al pensamiento único se queda confinada a la trama del juego, mientras que en la vida real a Ubisoft le queda grande estar a la altura de sus protagonistas.

Resulta que dentro del juego, uno puede sintonizar los podcasts de la resistencia (algo parecido a cómo funcionan las estaciones de radio en Grand Theft Auto) y escuchar a periodistas reales hablando sobre cómo volvió el fascismo a Gran Bretaña. Para esto, Ubisoft reclutó a comentaristas políticos y periodistas, para que grabaran ese contenido. Entre otros, llamaron a Helen Lewis del Atlantic, quien grabó dos piezas como podcast de la resistencia. En una de las grabaciones dice:

viernes, 23 de octubre de 2020

James Randi (1928 – 2020)



El martes por la noche murió el ilusionista y escéptico James Randi, a los 92 anos de edad. La Fundacion Educativa James Randi (JREF) tuiteó:

martes, 20 de octubre de 2020

Hay que normalizar las caricaturas de Mahoma



El viernes, Samuel Paty, un profesor de colegio de las afueras de París fue decapitado por un musulmán que se estaba vengando porque el maestro había mostrado las caricaturas de Mahoma de Charlie Hebdo durante una clase que dedicó a la libertad de expresión — el asesino fue abatido por la Policía horas después. Unas semanas antes, otro musulmán había herido de gravedad a dos personas frente a la antigua sede de Charlie Hebdo. Ese ataque vino justo después de que la revista republicara sus caricaturas de Mahoma en honor al juicio que empezó en esa semana contra 14 personas por los ataques terroristas contra la revista en 2015.

Según la revista, no habían vuelto a publicar imágenes de Mahoma por falta de una buena razón, y el juicio contra los presuntos 14 terroristas que ayudaron a los hermanos Kouachi era dicha razón. Pero ese es un error muy peligroso.

jueves, 8 de octubre de 2020

Protestas pacíficas son más efectivas que las violentas


En 2020 hemos visto una nutrida cantidad de protestas en todo el mundo, por diferentes motivos — algunas han sido pacíficas, pero otras se han caracterizado por disturbios y violencia.

Algunos han justificado la protesta violenta como una expresión legítima de indignación —en casos incluso han recurrido a la minería de citas y tergiversar las palabras de Martin Luther King—, y no ha faltado la sugerencia de que las protestas violentas son una forma de hacer que se escuche a quienes no han sido escuchados cuando protestan por las buenas.

Los datos, sin embargo, no les dan la razón. En 2012, las profesoras Erica Chenoweth y Maria Stephan publicaron el libro Why Civil Resistance Works (Por qué funciona la resistencia civil), en el que tabularon los datos de varios movimientos de resistencia desde 1900 hasta 2006 y el análisis estadístico reveló que la resistencia pacífica es entre dos y tres veces más efectiva que la violenta:

lunes, 24 de agosto de 2020

Epístolas sobre libertad de expresión y límites del humor

 
Desde que Alejandro Vázquez Azpilicueta fue invitado al podcast Herejes al episodio sobre los límtes del humor, supe que me caería bien — durante todo el episodio estuve asintiendo y agradeciéndole su defensa integral de la libertad de expresión. Pocas veces tengo la oportunidad de coincidir tanto con alguien a quien no le puedo dar retroalimentación inmediata; es una experiencia muy grata, especialmente en los tiempos que corren.

Tras publicar mi reseña sobre el podcast, Alejandro se puso en contacto conmigo y entablamos una conversación sobre libertad de expresión y los límites del humor.

Consideramos que el intercambio podría ser de interés para más personas, así que acudimos a la red social Letter, creada con el propósito específico de que las personas puedan intercambiar puntos de vista honestamente, ofreciendo contexto y argumentos, en vez de conclusiones gratuitas — Letter es lo contrario a Twitter: mientras la red del pajarito sólo permite 280 caracteres y está diseñada para causar subidones de dopamina a punta de hacer las interpretaciones menos caritativas, Letter pretende recuperar las ventajas de la comunicación epistolar de antaño, donde las personas se extendían para ofrecer argumentos y trenes de pensamiento coherentes — cada carta tiene un límite de 1000 palabras. Mi primera experiencia en Letter fue con mi amiga Gretchen Mullen, con quien discutí sobre cómo el posmodernismo destruyó el movimiento ateo (o nuevo ateísmo).

A la hora de escribir estas líneas, con Alejandro hemos intercambiado un total de cinco cartas en las que hemos explorado los más recientes episodios de censura y los constantes ataques bajo los que se encuentra hoy en día la libertad de expresión, entre los que hemos examinado la tendencia de decir que las palabras son violencia (y su mantra gemelo, de que el silencio también es violencia), la intolerancia promovida e impuesta desde el New York Times, el debate sobre si el Estado es el único que puede ejercer censura o si los ciudadanos privados y las empresas también pueden incurrir en ella, hablamos sobre lo absurdo de no tener en cuenta el contexto y la intención a la hora de juzgar algo como racista, mencionamos cuál creemos que es la mejor comedia de televisión (está entre Community y The Office), hablamos sobre el delirio de que los actores de voz sean de la etnia de los personajes, y el problema que supone la cultura de la cancelación, en inglés cancel culture, para una sociedad libre y democrática — aquí hay unos cuantos extractos de nuestras cartas, aunque los invito a leer todo el intercambio:

jueves, 20 de agosto de 2020

Corregir la desinformación funciona

En 2010, por cuenta del estudio de Nyhan y Reifler, nació el concepto de efecto contraproducente (o backfire effect), que más o menos venía a decir que cuando alguien tiene una creencia muy arraigada, tratar de corregir esa creencia u ofrecer información que atentara contra la misma lo único que haría sería fortalecer esa creencia — en su momento lo explicamos aquí. En 2012, Nyhan, Reifler y Ubel condujeron otro estudio con 900 sujetos, que volvió a encontrar que existía el efecto contraproducente.
 
Aunque la hipótesis del efecto contraproducente se extendió como la pólvora, se siguieron realizando estudios al respecto, y ahora tenemos un nutrido cuerpo de evidencia que disputa su existencia.
 
Por ejemplo, en 2016, Wood y Porter realizaron cinco experimentos con más de 10.000 sujetos y 52 temas con el potencial de generar un efecto contraproducente, y sin embargo, lo que encontraron fue que en general, los ciudadanos prestan atención a la información fáctica, incluso cuando dicha información desafía sus compromisos ideológicos. En otro estudio en 2018,  Nyhan, Reifler, Wood y Porter pusieron a prueba dos afirmaciones de Donald Trump entre republicanos y demócratas durante las elecciones presidenciales de EEUU de 2016 y encontraron que el fact-checking redujo las percepciones erróneas tanto entre republicanos como demócratas. 
 

martes, 11 de agosto de 2020

Pornografía no causa agresión sexual

Aunque resulta muy popular, la idea de que la pornografía causa agresión sexual o que es un factor en la violencia machista carece de sustento empírico.

Desde por lo menos 1999, tenemos evidencia de que el acceso a la pornografía no sólo no causa un incremento en la agresión sexual, sino que, por el contrario, se correlaciona con una reducción dramática de los crímenes sexuales.

Desde entonces han pasado más de 20 años, y se han seguido haciendo muchos estudios al respecto. En julio de 2020, los psicólogos Christopher Ferguson y Richard Hartley condujeron un metaanálisis  en el que examinaron más de 50 estudios sobre la asociación entre la pornografía y la agresión sexual durante los últimos 40 años — esto fue lo que hallaron:

jueves, 23 de julio de 2020

Cuando los woke y los racistas coinciden en todo



Creo que lo que realmente consiguió que viera la corriente woke como un retorno al más rancio racismo y otras formas de discriminación fue la exigencia que hace unos años empezó a popularizarse entre movimientos universitarios americanos que exigían el regreso de espacios segregados por raza en los campus — las políticas de Jim Crow disfrazadas de progreso.

Desde entonces, para mí cada vez es más evidente que sin importar la variedad de las políticas de identidad, todas (sea el supremacismo blanco, la Nación del Islam, o el feminismo interseccional) conducen a lo mismo, porque su premisa es la misma: conseguir que la sociedad y sus leyes se basen en un esencialismo semi-biológico. Había pensado en escribir un post largo y detallado al respecto, que ilustrara el punto, pero da la fortuita casualidad que alguien se me ha adelantado y ha expuesto el punto de manera concisa y humorística.

Desde el lunes, el video When Wokes and Racists Actually Agree on Everything del comediante Ryan Long ha rondado las redes sociales con justa razón, porque deja al descubierto que los postulados woke son virtualmente indistinguibles de los de los supremacistas blancos:

jueves, 9 de julio de 2020

¿Por qué 'Preguntas Incómodas' recicla argumentos católicos?



Una persona medianamente interesada en el escepticismo y una comprensión naturalista del mundo posiblemente se habrá cruzado alguna vez con el canal Preguntas Incómodas en YouTube. Yo no le había prestado demasiada atención pues lo mío es más consumir información escrita, y además hay algo en el estilo de presentación de Sabrina Tortora que me repele — de ninguna manera motivo para descartarlo, pues para gustos los colores, y la estética y el estilo no le suman ni restan a la calidad del contenido del canal.

Lo que sí es criticable es el contenido, cuando es de mala calidad o, peor, cuando, es hecho de mala fe. Y, curiosamente, en menos de dos meses Preguntas Incómodas ha publicado al menos dos videos que son calcos de argumentos católicos malos. El primero, a principios de mayo, fue sobre cómo sería el mundo sin la Iglesia Católica, que repite la falacia de que sin la Iglesia no habríamos tenido a todas las luminarias católicas que terminaron haciendo de este un mundo mejor, que es una propuesta absurda.

El canal ReaL & SimpLe respondió a esta insensatez en su momento:

lunes, 29 de junio de 2020

David Osorio en 'Herejes: El Podcast'



En mi reseña sobre Herejes: El Podcast mencioné que habíamos grabado un episodio con los herejes, y que el capítulo estaría muy pronto al aire.

Bueno, pues llegó el momento — ayer se publicó el episodio, en el que hablamos sobre activismo laico y grupos humanistas:

sábado, 20 de junio de 2020

¿Podemos alejarnos del borde del abismo?



Esta es una traducción libre del artículo Can We Pull Back From the Brink? de Sam Harris; el artículo es una transcripción literal del episodio 207 de su podcast Making Sense, que se titula igual, publicado el 12 de junio de 2020:

domingo, 14 de junio de 2020

Martin Luther King y los disturbios como protesta



La serie de protestas y disturbios contra la brutalidad policial que se produjeron tras al asesinato de George Floyd, un hombre negro, después de que un policía blanco se le arrodillara en el cuello hasta segar su vida el pasado 25 de mayo en Minneapolis han invitado cambios, reflexiones y discusiones. Increíblemente, una discusión que ha parece haber surgido nuevamente es la pregunta sobre la legitimidad del vandalismo y la destrucción como forma de protesta.

Para mí, es claro que el vandalismo y la comisión de delitos no son los medios para conseguir el fin deseado, que pretender mantener a otras personas rehenes de la amenaza del vandalismo y la destrucción, e incluso de violencia, so pena de que el Estado implemente los cambios exigidos es la premisa básica del terrorismo. Lamentablemente, algunos se han dejado llevar por la rabia , y han terminado justificando los disturbios.

El que para mí es el peor intento de justificar la comisión de delitos en nombre de la igualdad y la justicia ha venido de quienes se escudan en las palabras de Martin Luther King Jr. citando esta frase:

viernes, 12 de junio de 2020

Ahora todos vivimos en un campus universitario americano



Cualquier persona que le siga la pista —aún de lejos— a la política y cultura americanas sabe que desde hace unos años se ha venido dando un giro en la guerra cultural, y que, más pronto que tarde, lo que solía ser un enfrentamiento entre liberales (o progresistas) y conservadores —o izquierda y derecha— se ha venido convirtiendo en un enfrentamiento entre lo que podríamos llamar un libertarianismo civil de corte democrático contra el autoritarismo, con personas de derechas e izquierdas en ambos lados.

Cuando empezamos a notar el cambio, por ejemplo con estudiantes haciendo protestas para que las universidades cancelaran invitaciones a distintos personajes a dar discursos o exigiéndoles que prohibieran invitados de otras asociaciones de estudiantes (por ejemplo, revueltas para cancelar a Ayaan Hirsi Ali, Maryam Namazie y Bill Maher) la respuesta más común a las denuncias de estos excesos era la acusación de "conservador" (?), aunque los menos deshonestos minimizaban el hecho diciendo que así era la vida en los campus de las universidades americanas, y que realmente no valía la pena darle tanta importancia pues esos estudiantes intolerantes ya aprenderían una vez se graduaran y les tocara empezar a construir una trayectoria profesional en el mundo "real", donde sus disparates no serían tolerados.

Pues bien, llegó el momento y, a juzgar por los eventos de la última semana, parece que ninguno de esos antiguos estudiantes fue notificado de que su rebelión sin causa y desprecio por las libertades ajenas debían quedarse en su fuero interno.