
Uno de los eventos que, posiblemente, impulsó el llamado Nuevo Ateísmo —que no es (o fue) otra cosa sino la defensa de un mundo libre de opresión religiosa— fue la conversación que en 2007 tuvieron Christopher Hitchens, Richard Dawkins, Sam Harris y Daniel Dennett en el apartamento del primero en Washington, DC, que fue titulado Los Cuatro Jinetes del Ateísmo —nombre con el cual vendría a ser conocido el grupo de estos cuatro autores—, y cuya popularidad en ese momento ofreció la esperanza de un mundo más racional, libre y justo, al menos por un breve lapso en la historia de la humanidad: