La semana pasada, el
hacker australiano
Julian Assange finalmente fue
arrestado por la policía británica después de que el gobierno ecuatoriano decidió retirarle el asilo que se le había dado hace siete años. Lo que a mí me resulta incomprensible es que haya personas que salieron a la defensa de Assange, aparentemente sin tomarse la molestia de leer e informarse.
Entre los comentarios que han circulado, posiblemente el que más me molesta es el de que el arresto de Assange supone un peligro para los periodistas, la libertad de prensa y la libertad de expresión. Pero es que
Assange no es un periodista, nunca lo fue.