Cuando uno habla por más de cinco minutos con un capitalista o un defensor del capitalismo, lo más probable es que en algún momento se encuentre con el argumento de que es apenas natural que los dueños de la empresa y sus gerentes ganen cientos y miles de veces más que sus trabajadores, porque al ser quienes ponen el capital se están exponiendo a un mayor riesgo.
¿Riesgo de qué? De perder el capital y que les toque ponerse el mono, empezar a trabajar, y que alguien más les pague un salario varios órdenes de magnitud menor. Nunca queda claro por qué esta situación es aceptable para sus trabajadores actuales, pero no lo sería en ningún momento para ellos.


