miércoles, 4 de febrero de 2026

No todo causa cáncer



El 4 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer, y con ese motivo vamos a hablar de una idea muy extendida —y muy equivocada— sobre el cáncer: la creencia de que todo causa cáncer.

Esta frase, casi inevitable en cualquier conversación sobre salud, tiene dos problemas. Primero, no es cierta. Y segundo, presenta una visión distorsionada de qué es realmente el cáncer. El cáncer no es una sola enfermedad, sino una etiqueta que engloba una constelación de enfermedades. Un cáncer no surge por una sola causa sino por la combinación de miles de procesos químicos, biológicos y anatómicos que impacta la probabilidad de que una célula se vuelva cancerígena.


Enfocarlo así —como un evento probabilístico en vez de una consecuencia fatalista— cambia por completo la conversación, y tiene la ventaja añadida de que desplaza los impulsos prohibicionistas y los moralismos, ya que abre la puerta para hablar de gestión de riesgos. En vez de ir por el mundo privándose de cosas o, peor, prohibiéndoselas a los demás, se puede negociar el nivel de riesgo que cada uno está dispuesto a asumir (por ejemplo, que los fumadores no lo hagan en espacios cerrados).

Hoy en día sabemos muy bien qué puede incrementar el riesgo de desarrollar un cáncer. Aunque suene paradójico, el riesgo más grande es estar vivos — alrededor de un 66% de los casos de cáncer son producto de una mutación genética aleatoria en una célula1. Puesto de otra manera, dos tercios de todos los casos de cáncer son simplemente mala suerte.

La buena noticia es que también tenemos una idea más o menos precisa de qué factores incrementan el riesgo de desarrollar un cáncer en el otro 33% de los casos — y por lo tanto, también tenemos una muy buena idea de qué podemos hacer para prevenir el cáncer (o sea, propiamente, reducir el riesgo de desarrollar alguno).

Esos factores son:

  1. El tabaco: Desde mediados del siglo 20 sabemos que los fumadores tienen entre 15 y 30 veces más probabilidades de desarrollar y morir de cáncer de pulmón que los no fumadores. El consumo de tabaco en otras presentaciones también incrementa el riesgo de contraer cáncer. La mejor evidencia disponible señala que entre más pronto abandone uno los productos de tabaco, mejor prognosis tiene a largo plazo; incluso, quienes dejan de fumar alrededor de la edad de 30 años reducen en más de un 90% sus probabilidades de morir prematuramente por tabaquismo.

  2. El humo: uno de los motivos por los que fumar tabaco incrementa tan salvajemente el riesgo de cáncer es porque combina dos cancerígenos: el tabaco y el humo. Nunca es buena idea meter humo por la garganta — ya sea de cigarrillo, vapes o narguila. Incluso los no fumadores, al inhalar humo de segunda mano tienen casi el mismo riesgo de desarrollar cáncer como si fumaran.

  3. La obesidad: Se puede reducir el riesgo de sufrir cáncer entre un 4 y 17% manteniendo un peso saludable (entendido como mantener el índice de masa corporal entre 18,5 y 24,9 kg/m² ). Comer más saludable2 ayuda a mantener un peso saludable.

  4. SedentarismoSer activo físicamente puede reducir entre el riesgo de sufrir algunos tipos de cáncer entre un 12 y 21%. Aunque para algunos este factor está relacionado con el anterior, lo cierto es que hacer ejercicio y ser activo físicamente tiene muchas ventajas de salud, aunque ninguna de esas es perder peso — hay muchas correlaciones (como que las personas más activas físicamente tienden a comer más saludable), por supuesto, pero no hay una relación causal.

  5. El alcohol: Un promedio de una bebida al día puede aumentar considerablemente el riesgo de cáncer. El cuerpo descompone el alcohol etílico en acetaldehído, una sustancia que puede dañar el ADN: esto significa que consumir alcohol puede provocar mutaciones, que a su vez pueden causar cáncer. Reducir o eliminar el consumo de alcohol puede disminuir el riesgo de desarrollar cánceres relacionados con el alcohol en un 8%, y puede reducir el riesgo de desarrollar todos los cánceres en un 4%. Para ser más precisos, en el lema de que “el exceso del alcohol es perjudicial para la salud” la palabra “exceso” sobra, ya que cualquier cantidad de alcohol es perjudicial para la salud.

  6. La luz ultravioleta: La luz del Sol (aunque también la de las cámaras de bronceado) puede hacerle daño a las células de la piel, e incrementar el riesgo de sufrir cáncer de piel. Es recomendable usar bloqueador solar, sombreros, ropa de mangas largas, pantalones, y gafas que bloquean la luz UV. Como nuestro organismo requiere de luz ultravioleta para producir vitamina D, la opción más saludable para tener buenos niveles de vitamina D sería mediante el consumo de alimentos con niveles altos de vitamina D, así como con suplementos.

  7. Contaminantes: Existen muchas sustancias químicas que podrían incrementar el riesgo de cáncer, por supuesto. De la gran mayoría, el potencial incremento del riesgo depende de la cantidad y duración de la exposición a la sustancia (básicamente, la dosis hace el veneno). O sea que hay sustancias cancerígenas que pueden ser manejadas a niveles seguros. El problema de los contaminantes como factor de mayor riesgo de cáncer se puede resumir en que hay que evitar el agua y el aire contaminados, y hay que tener mucho cuidado si uno trabaja en un lugar donde se almacenan o utilizan muchas sustancias químicas; y siempre seguir las indicaciones de las etiquetas de seguridad.

  8. Radiación: Esto hace referencia a la radiación ionizante; porque la radiación no-ionizante es inocua. Hoy en día, el mayor riesgo de radiación ionizante proviene del gas radón, que se produce en ciertas formaciones geológicas. La mejor manera de prevenir la radiación con gas radón es hacer pruebas de aire (especialmente en la casa), y hacer un tratamiento para remover el gas.

  9. Virus: Hay varios virus que pueden desarrollar algún cáncer. La hepatitis B puede causar cáncer de hígado, y el virus del papiloma humano (VPH) está relacionado con varios tipos de cáncer como el de cuello uterino, y garganta. Afortunadamente, existen vacunas contra ambos tipos de virus. La vacuna contra la hepatitis B ha reducido en un 96% las infecciones, que están relacionadas con más del 50% de los casos de cáncer. Y la vacuna contra el VPH ha alcanzado una protección de más del 99%, reduciendo drásticamente los casos de incidencia de los cánceres asociados.

  10. Dar a luz: Existe un mayor riesgo de cáncer de seno cuando una mujer ha dado a luz3. La buena noticia es que dar pecho está asociado a una reducción significativa en el riesgo de desarrollar cáncer de mama (aproximadamente un 4% por cada 12 meses de lactancia).

Hay otras actividades para las cuales la evidencia empieza a apuntar que podrían incrementar el riesgo de desarrollar un cáncer. Por ejemplo, tenemos indicios de que los tatuajes incrementan el riesgo; por ahora no hemos encontrado una relación causal, y lo único que tenemos es una fuerte correlación — y nunca está de más recordar que correlación no es causalidad.

De igual forma, empezamos a tener indicios de que hay actividades que podrían ayudar a reducir el riesgo de cáncer, como el consumo de té y café. De nuevo, sólo se han encontrado correlaciones, y perfectamente podrían sólo ser correlaciones y nada más: puede que las personas que tienden a tomar café también tiendan a tener estilos de vida más saludables (y a la inversa con los tatuajes).

La mejor manera de prevenir el cáncer es detectarlo a tiempo. Existen pruebas eficaces para muchos tipos: exámenes sencillos para el cáncer de cuello uterino y de próstata, estudios de imagen que permiten identificar tumores pequeños en órganos internos, análisis de sangre cada vez más precisos y, en el caso de personas de cierta edad o con antecedentes familiares, la colonoscopia4, que ayuda a encontrar y eliminar lesiones antes de que se vuelvan peligrosas.

En definitiva, no todo causa cáncer. La enfermedad aparece por la interacción de muchos factores: algunos inevitables y otros sobre los que sí tenemos control. Comprenderlo así da perspectiva y reduce el miedo, porque la mayoría de los riesgos se pueden gestionar. Al informarnos, desarrollar hábitos saludables y aprovechar la medicina preventiva, recuperamos algo fundamental: la capacidad de tomar decisiones informadas sobre cómo cuidar mejor de nuestra salud.


(imagen: Anna Shvets)

1

El cuerpo humano promedio contiene entre 45 y 70 billones de células (sí, con “b”, millones de millones). Como el proceso de replicación celular no es perfecto, las mutaciones son inevitables. En vista de que tenemos tantas células, la ley de los grandes números implica que en cualquier momento podemos tener cientos de miles de células con mutaciones potencialmente cancerígenas, que el cuerpo suele eliminar o neutralizar sin problemas.

2

La indicación más general para comer más saludable es tratar de seguir una dieta rica en cereales integrales, frutas y verduras, y evitar tanto como sea posible los alimentos ricos en grasas y azúcares, especialmente los refinados.

3

El riesgo de cáncer de mama asociado al parto depende de la edad de la madre y del número de embarazos. El riesgo más alto se da tras un primer parto único, seguido por no haber tenido hijos, y es menor en mujeres con varios embarazos.

4

Hacerse una colonoscopia no es propiamente una experiencia divertida, pero tampoco peligrosa. Más allá de la incomodidad, puede salvar vidas al detectar lesiones precancerosas a tiempo.


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Publicado en De Avanzada por David Osorio | ¿Te ha gustado este post? Suscríbete para no perderte las próximas publicaciones

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