lunes, 24 de agosto de 2020

Epístolas sobre libertad de expresión y límites del humor

 
Desde que Alejandro Vázquez Azpilicueta fue invitado al podcast Herejes al episodio sobre los límtes del humor, supe que me caería bien — durante todo el episodio estuve asintiendo y agradeciéndole su defensa integral de la libertad de expresión. Pocas veces tengo la oportunidad de coincidir tanto con alguien a quien no le puedo dar retroalimentación inmediata; es una experiencia muy grata, especialmente en los tiempos que corren.

Tras publicar mi reseña sobre el podcast, Alejandro se puso en contacto conmigo y entablamos una conversación sobre libertad de expresión y los límites del humor.

Consideramos que el intercambio podría ser de interés para más personas, así que acudimos a la red social Letter, creada con el propósito específico de que las personas puedan intercambiar puntos de vista honestamente, ofreciendo contexto y argumentos, en vez de conclusiones gratuitas — Letter es lo contrario a Twitter: mientras la red del pajarito sólo permite 280 caracteres y está diseñada para causar subidones de dopamina a punta de hacer las interpretaciones menos caritativas, Letter pretende recuperar las ventajas de la comunicación epistolar de antaño, donde las personas se extendían para ofrecer argumentos y trenes de pensamiento coherentes — cada carta tiene un límite de 1000 palabras. Mi primera experiencia en Letter fue con mi amiga Gretchen Mullen, con quien discutí sobre cómo el posmodernismo destruyó el movimiento ateo (o nuevo ateísmo).

A la hora de escribir estas líneas, con Alejandro hemos intercambiado un total de cinco cartas en las que hemos explorado los más recientes episodios de censura y los constantes ataques bajo los que se encuentra hoy en día la libertad de expresión, entre los que hemos examinado la tendencia de decir que las palabras son violencia (y su mantra gemelo, de que el silencio también es violencia), la intolerancia promovida e impuesta desde el New York Times, el debate sobre si el Estado es el único que puede ejercer censura o si los ciudadanos privados y las empresas también pueden incurrir en ella, hablamos sobre lo absurdo de no tener en cuenta el contexto y la intención a la hora de juzgar algo como racista, mencionamos cuál creemos que es la mejor comedia de televisión (está entre Community y The Office), hablamos sobre el delirio de que los actores de voz sean de la etnia de los personajes, y el problema que supone la cultura de la cancelación, en inglés cancel culture, para una sociedad libre y democrática — aquí hay unos cuantos extractos de nuestras cartas, aunque los invito a leer todo el intercambio:

jueves, 20 de agosto de 2020

Corregir la desinformación funciona

En 2010, por cuenta del estudio de Nyhan y Reifler, nació el concepto de efecto contraproducente (o backfire effect), que más o menos venía a decir que cuando alguien tiene una creencia muy arraigada, tratar de corregir esa creencia u ofrecer información que atentara contra la misma lo único que haría sería fortalecer esa creencia — en su momento lo explicamos aquí. En 2012, Nyhan, Reifler y Ubel condujeron otro estudio con 900 sujetos, que volvió a encontrar que existía el efecto contraproducente.
 
Aunque la hipótesis del efecto contraproducente se extendió como la pólvora, se siguieron realizando estudios al respecto, y ahora tenemos un nutrido cuerpo de evidencia que disputa su existencia.
 
Por ejemplo, en 2016, Wood y Porter realizaron cinco experimentos con más de 10.000 sujetos y 52 temas con el potencial de generar un efecto contraproducente, y sin embargo, lo que encontraron fue que en general, los ciudadanos prestan atención a la información fáctica, incluso cuando dicha información desafía sus compromisos ideológicos. En otro estudio en 2018,  Nyhan, Reifler, Wood y Porter pusieron a prueba dos afirmaciones de Donald Trump entre republicanos y demócratas durante las elecciones presidenciales de EEUU de 2016 y encontraron que el fact-checking redujo las percepciones erróneas tanto entre republicanos como demócratas. 
 
En 2019, la organización británica Full Fact analizó la mejor evidencia disponible hasta el momento (un total de siete estudios) sobre el efecto contraproducente y encontró que los hallazgos de los dos primeros estudios —en 2010 y 2012 respectivamente— no pudieron ser replicados en cinco estudios posteriores, y que contrastar los hechos sí ayuda a informar a los ciudadanos, a pesar de que las creencias políticas todavía pueden influir en el grado de éxito que pueda tener la corrección de la desinformación.
 
En agosto de 2020 se publicó un metaanálisis que estimaba la eficacia de corregir información errónea relativa a la salud en redes sociales y constató que la corrección a menudo puede mitigar la influencia de la desinformación, aunque el tamaño del efecto suele ser entre pequeño y moderado. El efecto combinado fue similar al que han encontrado otros metaanálisis que se estimaron la eficacia corregir la desinformación sobre crimen, política y ciencia en redes sociales:
 
[A]unque todavía hay mucho que aprender, los resultados del presente estudio son motivo de optimismo. La gran mayoría de las intervenciones correctivas tienen al menos cierto éxito en la disminución del impacto de la desinformación, y nuestros hallazgos sobre los factores moderadores deberían informar las futuras investigaciones para diseñar contramedidas eficaces. Los continuos esfuerzos de la comunidad investigadora en general sólo refinarán aún más nuestra comprensión de las mejores prácticas para hacer frente a la amenaza que representa la desinformación sobre la salud en redes sociales
 
Para quienes apostamos por un mundo más racional y con opiniones basadas en la mejor evidencia disponible, esto es una buena noticia — nuestro panorama acaba cambiar de "cualquier cosa que hagamos reforzará las creencias irracionales" a "combatir la desinformación funciona (un poquito)". 
 
(vía Edzard Ernst y Full Fact | imagen: Wikimedia Commons)

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martes, 11 de agosto de 2020

Pornografía no causa agresión sexual

Aunque resulta muy popular, la idea de que la pornografía causa agresión sexual o que es un factor en la violencia machista carece de sustento empírico.

Desde por lo menos 1999, tenemos evidencia de que el acceso a la pornografía no sólo no causa un incremento en la agresión sexual, sino que, por el contrario, se correlaciona con una reducción dramática de los crímenes sexuales.

Desde entonces han pasado más de 20 años, y se han seguido haciendo muchos estudios al respecto. En julio de 2020, los psicólogos Christopher Ferguson y Richard Hartley condujeron un metaanálisis  en el que examinaron más de 50 estudios sobre la asociación entre la pornografía y la agresión sexual durante los últimos 40 años — esto fue lo que hallaron:

jueves, 23 de julio de 2020

Cuando los woke y los racistas coinciden en todo



Creo que lo que realmente consiguió que viera la corriente woke como un retorno al más rancio racismo y otras formas de discriminación fue la exigencia que hace unos años empezó a popularizarse entre movimientos universitarios americanos que exigían el regreso de espacios segregados por raza en los campus — las políticas de Jim Crow disfrazadas de progreso.

Desde entonces, para mí cada vez es más evidente que sin importar la variedad de las políticas de identidad, todas (sea el supremacismo blanco, la Nación del Islam, o el feminismo interseccional) conducen a lo mismo, porque su premisa es la misma: conseguir que la sociedad y sus leyes se basen en un esencialismo semi-biológico. Había pensado en escribir un post largo y detallado al respecto, que ilustrara el punto, pero da la fortuita casualidad que alguien se me ha adelantado y ha expuesto el punto de manera concisa y humorística.

Desde el lunes, el video When Wokes and Racists Actually Agree on Everything del comediante Ryan Long ha rondado las redes sociales con justa razón, porque deja al descubierto que los postulados woke son virtualmente indistinguibles de los de los supremacistas blancos:

jueves, 9 de julio de 2020

¿Por qué 'Preguntas Incómodas' recicla argumentos católicos?



Una persona medianamente interesada en el escepticismo y una comprensión naturalista del mundo posiblemente se habrá cruzado alguna vez con el canal Preguntas Incómodas en YouTube. Yo no le había prestado demasiada atención pues lo mío es más consumir información escrita, y además hay algo en el estilo de presentación de Sabrina Tortora que me repele — de ninguna manera motivo para descartarlo, pues para gustos los colores, y la estética y el estilo no le suman ni restan a la calidad del contenido del canal.

Lo que sí es criticable es el contenido, cuando es de mala calidad o, peor, cuando, es hecho de mala fe. Y, curiosamente, en menos de dos meses Preguntas Incómodas ha publicado al menos dos videos que son calcos de argumentos católicos malos. El primero, a principios de mayo, fue sobre cómo sería el mundo sin la Iglesia Católica, que repite la falacia de que sin la Iglesia no habríamos tenido a todas las luminarias católicas que terminaron haciendo de este un mundo mejor, que es una propuesta absurda.

El canal ReaL & SimpLe respondió a esta insensatez en su momento:

lunes, 29 de junio de 2020

David Osorio en 'Herejes: El Podcast'



En mi reseña sobre Herejes: El Podcast mencioné que habíamos grabado un episodio con los herejes, y que el capítulo estaría muy pronto al aire.

Bueno, pues llegó el momento — ayer se publicó el episodio, en el que hablamos sobre activismo laico y grupos humanistas:

sábado, 20 de junio de 2020

¿Podemos alejarnos del borde del abismo?



Esta es una traducción libre del artículo Can We Pull Back From the Brink? de Sam Harris; el artículo es una transcripción literal del episodio 207 de su podcast Making Sense, que se titula igual, publicado el 12 de junio de 2020:

domingo, 14 de junio de 2020

Martin Luther King y los disturbios como protesta



La serie de protestas y disturbios contra la brutalidad policial que se produjeron tras al asesinato de George Floyd, un hombre negro, después de que un policía blanco se le arrodillara en el cuello hasta segar su vida el pasado 25 de mayo en Minneapolis han invitado cambios, reflexiones y discusiones. Increíblemente, una discusión que ha parece haber surgido nuevamente es la pregunta sobre la legitimidad del vandalismo y la destrucción como forma de protesta.

Para mí, es claro que el vandalismo y la comisión de delitos no son los medios para conseguir el fin deseado, que pretender mantener a otras personas rehenes de la amenaza del vandalismo y la destrucción, e incluso de violencia, so pena de que el Estado implemente los cambios exigidos es la premisa básica del terrorismo. Lamentablemente, algunos se han dejado llevar por la rabia , y han terminado justificando los disturbios.

El que para mí es el peor intento de justificar la comisión de delitos en nombre de la igualdad y la justicia ha venido de quienes se escudan en las palabras de Martin Luther King Jr. citando esta frase:

viernes, 12 de junio de 2020

Ahora todos vivimos en un campus universitario americano



Cualquier persona que le siga la pista —aún de lejos— a la política y cultura americanas sabe que desde hace unos años se ha venido dando un giro en la guerra cultural, y que, más pronto que tarde, lo que solía ser un enfrentamiento entre liberales (o progresistas) y conservadores —o izquierda y derecha— se ha venido convirtiendo en un enfrentamiento entre lo que podríamos llamar un libertarianismo civil de corte democrático contra el autoritarismo, con personas de derechas e izquierdas en ambos lados.

Cuando empezamos a notar el cambio, por ejemplo con estudiantes haciendo protestas para que las universidades cancelaran invitaciones a distintos personajes a dar discursos o exigiéndoles que prohibieran invitados de otras asociaciones de estudiantes (por ejemplo, revueltas para cancelar a Ayaan Hirsi Ali, Maryam Namazie y Bill Maher) la respuesta más común a las denuncias de estos excesos era la acusación de "conservador" (?), aunque los menos deshonestos minimizaban el hecho diciendo que así era la vida en los campus de las universidades americanas, y que realmente no valía la pena darle tanta importancia pues esos estudiantes intolerantes ya aprenderían una vez se graduaran y les tocara empezar a construir una trayectoria profesional en el mundo "real", donde sus disparates no serían tolerados.

Pues bien, llegó el momento y, a juzgar por los eventos de la última semana, parece que ninguno de esos antiguos estudiantes fue notificado de que su rebelión sin causa y desprecio por las libertades ajenas debían quedarse en su fuero interno.

sábado, 6 de junio de 2020

La debilidad de Cochrane por la acupuntura


Cuando escribí sobre el asalto antivacunas a Cochrane advertí que había que seguir estando alerta porque aunque las revisiones Cochrane suelen ser fidedignas y rigurosas, esto no quita que puedan equivocarse, y señalé el caso específico de una revisión de estudios sobre acupuntura en la que el equipo Cochrane falló épicamente. En este blog somos seguidores de la navaja de Hanlon, que reza que nunca se le atribuya a la malicia lo que puede ser explicado adecuadamente por la estupidez — así que cuando mencioné esa mala revisión preferí creer que era por negligencia y no por maldad.

Hoy, esa postura ya no es sostenible.

miércoles, 3 de junio de 2020

'Herejes': el podcast librepensador



El Covid-19 ha hecho un numerito con los hábitos de todos o la gran mayoría de los seres humanos ⁠— en mi caso, esto ha significado que mi consumo de información ha pasado de ser casi en su totalidad en formato escrito a una 'dieta balanceada', que también incluye formatos audiovisuales.

Entre la multitud de opciones, he dado con contenidos muy interesantes y de alta factura. Herejes: El Podcast es uno de estos. El podcast es conducido por tres escépticos mexicanos: Lola Montalvo, Alejandro Durán y Bobby López; poco después de que lanzaran la iniciativa, Alejandro ⁠—⁠con quien había mantenido conversaciones en privado sobre distintos temas— me invitó a escuchar el programa y a hacerle los comentarios que considerara pertinentes.

Y eso fue lo que hice.

viernes, 29 de mayo de 2020

Fabio Zuleta y el costo de la dote wayú



Los colombianitos andan otra vez indignados ⁠— esta vez porque el locutor radial Fabio Zuleta se atrevió a preguntar si en la tribu indígena wayú todavía venden mujeres. Zuleta estaba conversando con el palabrero wayú Roberto Barroso, quien confirmó que todavía se vendían y dijo que a Zuleta le harían una rebaja por ser cercano a la comunidad.

En la entrevista, Zuleta y Barroso hacen comentarios aún más grotescos y de pésimo gusto:

viernes, 15 de mayo de 2020

Marcha por la Ciencia 2020: contra la objetividad



Desde que en 2017 apareció la Marcha por la Ciencia, mi ilusión inicial se convirtió rápidamente en frustración cuando vi que sus organizadores están más interesados secuestrar el interés por la ciencia para avanzar surtidas agendas políticas reaccionarias, que hasta ahora han incluido el disparate de la interseccionalidad, la defensa del Daesh, el buensalvajismo, la corrección política (!) y una incontenible diarrea retórica sobre lo que quiera que sean las malvadas "estructuras de opresión" y cómo el hecho de que grupos históricamente discriminados no hagan tantas contribuciones a la ciencia necesariamente se traduce algún tipo de intolerancia institucional y deliberada en la ciencia (?). Sí — es en serio, dicen eso.

Todos estos sinsentidos tienen un común denominador: es posmodernismo. Y si fuéramos a resumir el posmodernismo en una sola frase, esa sería que la realidad objetiva no existe.

Así que para sorpresa de nadie, para la Marcha por la Ciencia 2020, el capítulo de Nueva York (la Marcha principal) anda compartiendo un artículo sobre cómo la la objetividad es mala, porque sí:

miércoles, 6 de mayo de 2020

Derribando el argumento secular a favor de la religión



Esta es una traducción libre del artículo Debunking the Secular Case for Religion de Gurwinder Bhogal, publicado en Rabbit Hole el 28 de abril de 2020:

sábado, 2 de mayo de 2020

Humanista Mubarak Bala detenido en Nigeria por 'blasfemia' podría ser ejecutado



En 2014, Nigeria encerró a su ciudadano Mubarak Bala en un asilo psiquiátrico, con la excusa de que no creía en dioses (?). Después de una fuerte campaña en redes sociales, se consiguió la suficiente presión internacional para que Mubarak fuera puesto en libertad — aunque de souvenir permanente le quedaron las constantes amenazas de muerte por parte de los seguidores de la religión de la paz. Desde entonces, Mubarak Bala se convirtió en Director Ejecutivo y Presidente de la Asociación Humanista de Nigeria y fue nombrado en la Junta de Asesores de la International Association of Atheists.

El martes 28 de abril de 2020, Mubarak Bala fue arrestado por las autoridades nigerianas en el estado de Kaduna, en el norte de Nigeria. Dos agentes de policía vestidos de civil lo sacaron de su residencia y lo llevaron a la comisaría de Gbabasawa, también en Kaduna. Según fuentes locales, su arresto podría estar relacionado con un cargo por el pseudodelito de blasfemia, pues ocurrió después de una petición en línea firmada por más de 16.000 personas, en la que se exigía el arresto del activista y que fuera expulsado de Facebook (??), por sus posts en los que insultaba al profeta Mahoma.

El jueves 30 de abril, Mubarak fue trasladado al estado de Kano. A diferencia de Kaduna, en Kano, Bala sería juzgado bajo la sharía, lo que significa su ejecución. La policía en Kano ha impedido que Mubarak Bala se reúna con sus abogados y están bloqueando los esfuerzos para comprender el proceso contra él. Incluso, hay informes de que Mubarak está siendo golpeado y torturado mientras está detenido, y en las últimas 48 horas no ha habido confirmación independiente de que el activista esté vivo.

¿Cómo podemos ayudar?


Hay varias maneras de colaborar: