Al parecer, estamos cerca de no requerir la vacuna contra la malaria. Habría otras formas de luchar contra esta enfermedad.El caso más innovador sería el de los mosquitos modificados genéticamente para atacar el virus y prevenir su transmisión:
Al parecer, estamos cerca de no requerir la vacuna contra la malaria. Habría otras formas de luchar contra esta enfermedad.
En estos días, me dijeron que le dedico mucho tiempo a combatir la influencia de la superstición en la sociedad. A mí me parece que es al revés: le dedico el escaso tiempo libre que los compromisos laborales, sociales y familiares me dejan.
Lo primero que leí de Fernando Vallejo fue La puta de Babilonia. Me gustó. Luego vi La virgen de los sicarios y empecé a considerar a Vallejo como un hábil escritor pero cuya hipocresía empezaba a molestarme. (¿Cómo es que él viola niños -o los prostituye- y luego va y le critica a la Iglesia su versión de "dejar que los niños se acerquen a mí"?). Eso, además de su desprecio nihilista por la vida humana, en lo que también da gigantescas muestras hipocresía. ¿Cómo es que ataca a los terroristas por asesinos, pero considera que la vida es un crímen?
En pleno siglo 21 resulta completamente incomprensible que haya padres que desechan lo que la ciencia puede hacer por la salud de sus familias y prefieren tratamientos 'alternativos'. Y por alternativos quiero decir que no son tratamientos, y que por tanto son inefectivos y mortales.
Ayer traduje el artículo de David Zilberman en el que explica por qué el etiquetado de transgénicos es perjudicial tanto para el medio ambiente como para las personas.
Si ayer celebrábamos que en Argentina se salvó a un niño de sus padres antivacunas, hoy deberíamos estar eufóricos.
En una columna donde cita brevemente toda la barbarie que a día de hoy generan las religiones alrededor del mundo (aunque curiosamente no menciona los despropósitos cristianos), el columnista Marcos Peckel nos regala un excelente ejemplo de cómo se pueden apreciar correctamente los hechos, para llegar a conclusiones completamente equivocadas:
Hace unos días, la Corte Constitucional admitió la demanda de inconstitucionalidad que instauró el senador Camilo Romero en contra de la Ley Lleras 2.0.
Creo que básicamente cualquier ateo militante que se precie de serlo se ha encontrado con la justificación de creencias supersticiosas basándose no en su veracidad, sino en que le dan consuelo a las personas y las reconfortan.
Una de las cosas que más me molestan es que se utilice la tecnología en pro de ideologías decididamente anticientíficas. Y es algo que pasa mucho, como la aplicación móvil que sacaron para la pascua.
La ciencia siempre ha sido una amenaza para la religión, aún cuando partía de la base de que dios existía.
Los lunáticos religiosos y sus seguidores viven en campaña para hacer que las mujeres sólo sean máquinas de reproducción. Entre su barato y falaz arsenal antielección, se encuentra la noción de que todo tipo de anticoncepción es sinónimo de aborto.