Debo admitir que el pseudofeminismo antisensualidad tiene algo de trasfondo ideológico. Es falaz, pero al menos pone la ideología por delante.
Es diferente con la discriminación positiva, que consiste en creer que porque alguien hace parte de una minoría (o un grupo social históricamente discriminado), entonces ese alguien está por encima de las leyes o debe ser tratado con una condescendiente deferencia. Eso no es igualdad, y tampoco es positivo.
Y así como hay mujeres muy inteligentes, a las que admiro, también las hay idiotas, como la autora de esta carta de la lectora Ana María Córdoba a El Espectador:
Es diferente con la discriminación positiva, que consiste en creer que porque alguien hace parte de una minoría (o un grupo social históricamente discriminado), entonces ese alguien está por encima de las leyes o debe ser tratado con una condescendiente deferencia. Eso no es igualdad, y tampoco es positivo.
Y así como hay mujeres muy inteligentes, a las que admiro, también las hay idiotas, como la autora de esta carta de la lectora Ana María Córdoba a El Espectador:












