viernes, 30 de enero de 2026

Régimen islámico de Irán asesina 30,000+ ciudadanos



El 28 de diciembre de 2025, los ciudadanos de Irán iniciaron una rebelión que creció con rapidez, impulsada por el descontento generalizado en el país, y que se extendió durante el primer mes de 2026. Al principio, la dictadura encabezada por Ali Khamenei pareció no reaccionar con fuerza. Como suele ocurrir con cada estallido popular iraní, muchos analistas pronosticaron que esta vez podría tratarse de la revolución definitiva que derribara la teocracia.

Sin embargo, después de unas semanas el régimen respondió con una táctica ya conocida: un apagón masivo de Internet. En episodios anteriores, estas desconexiones han sido preludio de masacres, pues dejan a la población aislada y sin posibilidad de contarle al mundo lo que sucede. Esta vez no fue distinto. Tras el apagón, siguió la represión sangrienta de los ciudadanos indefensos. Las cifras actuales —según estimaciones, más de 30.000 muertos1— constituyen una auténtica barbaridad.

¿No es Alá grande? Y, además, ¿no resulta llamativo que las muertes masivas de musulmanes provoquen tan poca indignación cuando los asesinos son también musulmanes? ¿Dónde están ahora todas esas voces que se desgarraban la ropa al grito de “¡Islamofobia!” cuando alguien sugería que los pueblos de países como Irán merecen mejores condiciones materiales, incluyendo la posibilidad de emanciparse de dioses y religiones?

¿Por qué será que, cuanto más se invoca a dios en las leyes de un país, más violento y salvaje tiende a volverse?2



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La vez pasada, algún lector comentó que dudaba de que el régimen iraní fuese capaz de semejantes atrocidades. Desconfiaba, decía, de la “prensa occidental”, lo que implicaba que los medios de un régimen asesino y dictatorial serían, en cambio, más veraces. Para evitar debates absurdos sobre la credibilidad de quienes arriesgan su vida para reportar desde el terreno, las cifras de esta ocasión han sido verificadas de manera independiente.

Dos fuentes dentro del propio régimen confirmaron a CBS que los muertos se situaban entre 12.000 y 20.000.

El Sunday Times obtuvo reportes de médicos iraníes que hablaban de unas 16.500 víctimas.

El equipo de TIME consultó con dos altos funcionarios del Ministerio de Salud de Irán, quienes elevaron la cifra a 30.000 muertes.

Por su parte, Iran International accedió a fuentes con conocimiento de informes de la Guardia Revolucionaria, que estiman más de 36.000 civiles asesinados.

Además, hay fotografías que muestran morgues y hornos crematorios funcionando más allá de su capacidad, junto con videos filtrados donde las fuerzas del régimen disparan directamente contra manifestantes desarmados. Numerosos testimonios de iraníes que logran eludir el bloqueo confirman la magnitud del crimen. Todo ello cumple con creces con los estándares periodísticos en un contexto de censura total y apagón digital.

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La pregunta es retórica, pues conocemos bien la respuesta: la religión (cualquier religión) —por su naturaleza autoritaria y represiva— lo envenena todo. Cuando alguien actúa en nombre de dios, cree tener derecho a controlar la vida de los demás. Y en ese marco, cualquier desviación deja de ser un simple delito, y se convierte en ofensa contra el mismísimo creador del Universo.

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Publicado en De Avanzada por David Osorio | ¿Te ha gustado este post? Suscríbete para no perderte las próximas publicaciones

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