Alemania, cuna de la homeopatía, acaba de dar un paso en la dirección correcta. Aunque desde hace años la homeopatía no formaba parte del catálogo ordinario de prestaciones obligatorias, algunos fondos del seguro estatutario alemán podían reembolsarla mediante beneficios voluntarios adicionales. Esa excepción le otorgaba una apariencia de legitimidad que jamás ha merecido; sin embargo, hace unos meses, como parte de la reforma al sistema de seguro médico obligatorio, el legislativo alemán eliminó esa cobertura y la de las prácticas antroposóficas.
Algunas disposiciones entraron en vigor en agosto de 2026, y el resto entrará a regir a partir de 2027. Alemania ya empezó a ponerle fin al respaldo institucional de la homeopatía.
Fue en Alemania donde Samuel Hahnemann postuló los principios de la homeopatía, que desafían la farmacología básica. Los más conocidos son el de que “lo similar cura lo similar” y que una sustancia se vuelve más potente cuanto más se la diluye. Es decir, una inversión completa de la relación dosis-respuesta: según esta lógica, cuanto menos ingrediente activo quede en un producto, mayor sería su efecto terapéutico.








