Un hecho que se ha vuelto cada vez más evidente es que las economías de mercado con poca o nula regulación tienden a convertirse en máquinas de transferencia de riqueza: de los menos adinerados —trabajadores y clase media— hacia la clase más rica de entre los ricos. Y con esto no me refiero a quien tiene un capital cómodo, sino al 0.001%; a personas con tanta riqueza que no necesitarán trabajar un día de sus vidas para sostenerse a sí mismos ni a varias generaciones por venir.
Lo que más me llama la atención no es que existan trabajadores que defienden a esa minoría, ni siquiera que respalden un sistema que premia la acumulación previa con más acumulación. Lo realmente llamativo es que este proceso erosiona y precariza directamente a la clase media —incluidas la clase media alta, y lo que podríamos llamar una “rica baja”— y, aun así, una parte significativa de ese mismo grupo lo defiende.
En la autopsia a las elecciones presidenciales de Colombia 2026 hice un comentario en ese sentido. Les preguntaba, retóricamente, qué demonios estaban haciendo al votar por candidatos que representan los intereses de los ricos y ultrarricos: votar, en efecto, contra sí mismos. Entiendo la lógica de ciertos beneficios a corto plazo; pero ese es precisamente el problema de los incentivos de corto alcance: por definición, son cortos de miras.
En ese punto estaba, en buena medida, haciéndome eco de Gary Stevenson, un excomisionista de bolsa británico que dejó el sector financiero, escribió The Trading Game (algo así como El juego del mercado de valores) y ahora tiene su canal Garys Economics en YouTube, donde explica —con bastante claridad— dinámicas de poder en la economía global para una audiencia general. Más recientemente, Stevenson también se ha volcado al activismo, defendiendo que los más ricos paguen una proporción justa de impuestos.
En un video reciente, sobre por qué la revista The Economist se opone a los impuestos a la riqueza, Stevenson aborda varias cuestiones. Entre ellas, la estrategia de promover los impuestos a la herencia como sustituto de los impuestos al patrimonio,1 y, hacia el final, explica por qué no gravar la acumulación de riqueza constituye una amenaza directa no solo para la clase media, sino incluso para los multimillonarios más “pobres” (a partir del minuto 29:15 — YouTube le ha puesto subtítulos y traducciónen castellano automáticos al video, pero creo las mías son más precisas):
















