El fin de semana fue noticia que un sacerdote en Guayaquil (Ecuador) murió mientras celebraba misa, al caerle sobre la cabeza el inmenso crucifijo de madera que tenía detrás. Es triste. Mis condolencias a sus familiares y amigos.
Hace unos meses critiqué cuando los cristianos celebraron en redes la muerte de Ateo Digital, como si los cristianos no murieran también; y de igual forma no me alegra ni celebro la muerte del sacerdote Patricio Sánchez. No me voy a burlar de su muerte, porque no es lo que hacemos acá.


