miércoles, 21 de octubre de 2026

Señal divina para ti, accidente para mí



El fin de semana fue noticia que un sacerdote en Guayaquil (Ecuador) murió mientras celebraba misa, al caerle sobre la cabeza el inmenso crucifijo de madera que tenía detrás. Es triste. Mis condolencias a sus familiares y amigos.

Hace unos meses critiqué cuando los cristianos celebraron en redes la muerte de Ateo Digital, como si los cristianos no murieran también; y de igual forma no me alegra ni celebro la muerte del sacerdote Patricio Sánchez. No me voy a burlar de su muerte, porque no es lo que hacemos acá. 

Lo que sí voy a hacer es cuestionar por qué los creyentes católicos clasifican este acontecimiento como un “accidente”.  Porque esto es, en puridad, una señal divina: el pobre hombre estaba esparciendo la palabra de un dios falso y, en consecuencia, el símbolo de la religión que promovía se convirtió en instrumento de su muerte. Y, de paso, en advertencia para su feligresía.

Porque esa sería exactamente la lectura de muchos cristianos y católicos si una desgracia comparable le hubiera ocurrido a un imán, a un rabino o un monje budista. Las redes sociales se pondrían más insoportables de lo normal durante un par de semanas, con comentarios sobre la señal divina, y dedicar su vida a un dios falso, y seguir profetas falsos, y así; pero cuando ocurre con el cristianismo entonces es un “accidente”. ¡Qué conveniente!

No se trata de la falsedad del catolicismo o del cristianismo, sino del doble rasero para juzgar un evento, según las creencias religiosas de los involucrados. 

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Publicado en De Avanzada por David Osorio | ¿Te ha gustado este post? Suscríbete para no perderte las próximas publicaciones

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