En 2011 la organización Humanists International publicó el informe Libertad de Pensamiento, un índice global sobre el estatus social, legal, jurídico y cultural de los ateos, humanistas, y no-religiosos en general en el mundo, y sobre cuánta discriminación e intolerancia sufrimos en todo el planeta.
En ese momento la situación era desoladora y no es exagerado decir que las actualizaciones desde entonces no han sido precisamente esperanzadoras.
Informe Libertad de Pensamiento
Siguiendo su calendario de actualizaciones, cada año Humanists International le pasa revista a una treintena de países y actualiza el índice con el reporte de los Países Clave de ese año. De esta forma, la entrada de cada país recibe una actualización en un plazo no mayor a cinco años.
Cada país es evaluado con la siguiente escala: Muy Grave, Discriminación Severa, Discriminación Sistemática, Mayoritariamente Satisfactorio, y Libre e Igualitario.
La escala se aplica a cuatro categorías. La categoría de Constitución y Gobierno evalúa la legislación influida por la religión y si a las personas no religiosas se les prohíbe ocupar cargos públicos. La categoría de Educación y Derechos de los Niños mide el adoctrinamiento religioso en las instituciones educativas, y el grado de fundamentalismo de la instrucción religiosa.1 La categoría Familia, Comunidad y Sociedad observa qué tan perseguidas son las personas abiertamente no religiosas — desde la persecución activa hasta la prohibición de que se asocien. Y la categoría Libertad de Expresión examina la represión de los principios humanistas fundamentales, y si hay consecuencias negativas por la apostasía y la blasfemia.
Es posible que en algunos datos el informe esté desactualizado y traiga algunos errores de registro debido a la limitada capacidad organizativa de Humanists International, que no cuenta con suficiente personal ni presupuesto, y en muchos casos logra el registro gracias al trabajo de voluntarios. (Si quieren poner su granito de arena, pueden hacerlo visitando el portal de donaciones de Humanists International.)
A pesar de estos fallos, el informe es una herramienta útil que permite medir con relativa certeza el pulso de la intolerancia y discriminación contra los ateos y humanistas seculares en el mundo; y gracias a este reporte sabemos que la tendencia general es a privar a los ateos de los derechos más elementales (muchas veces de la vida) y a darle un trato privilegiado a la religión, discriminando efectivamente a los ateos, agnósticos, y creyentes de religiones minoritarias.
Al mismo tiempo, el informe es una herramienta que cualquiera —ateo, creyente o cualquier otra etiqueta— puede usar para exigir a su Estado que trate la convicción o no convicción religiosa como un asunto estrictamente privado, sin premios ni castigos legales.
Las cifras
El trabajo de registro y actualización de todos estos años ha permitido que tengamos unas cifras claras en lo que respecta a la discriminación sistemática de los ateos en el mundo. A los no-religiosos nos discriminan de las siguientes formas en casi 190 países del planeta:
• En 12 países se condena a muerte por decir que dios no existe.
• En 69 países se castiga decir que no necesitamos la religión para ser buenos.
• En 19 países se persigue a las personas que promueven valores humanistas como la libertad, la razón y el laicismo.
• En 11 países, figuras gubernamentales u organismos estatales marginan, acosan o incitan abiertamente al odio o la violencia contra los no-religiosos.
• En 15 países es ilegal o no está reconocido identificarse como ateo o no-religioso.
• En por lo menos 83 países existe una religión de Estado, oficial o favorita.
• En 23 países se prohíbe que personas no-religiosas ocupen ciertos cargos.
• En 34 países el ordenamiento jurídico se deriva parcial o totalmente de normas religiosas.
• En al menos 65 países de todo el mundo la blasfemia sigue siendo un delito castigado por la ley.
• En 48 países se utilizan tribunales religiosos en asuntos familiares o morales.
• En 85 países se financia estatalmente una religión, y se discrimina contra los creyentes de otras religiones y los no-creyentes.
• En 67 países, la expresión de los principios humanistas fundamentales sobre la democracia, la libertad o los derechos humanos está severa o brutalmente restringida.
• En 32 países es difícil o ilegal dirigir una organización abiertamente humanista.
• En 33 países hay enseñanza religiosa obligatoria en escuelas públicas o financiadas por el Estado sin una alternativa laica o humanista.
Decir que todavía queda bastante por mejorar sería quedarse corto.
Buenos y malos países
Tras seguirle la pista al informe durante años, uno empieza a ver que emergen grupos de países según qué tantas condiciones ofrecen para el librepensamiento.
De casi 200 países en el mundo, nunca ha habido más de tres al mismo tiempo que tengan una calificación perfecta en el informe Libertad de Pensamiento — o sea, países con calificación Libre e Igualitario en todas las categorías. Actualmente, esos países son Bélgica, Países Bajos y Eslovenia.
Hasta 2023, Taiwán también había tenido una calificación perfecta; sin embargo, desde entonces se le cambió la calificación en la categoría Libertad de Expresión porque su código penal criminaliza las ofensas e insultos contra la religión (siguiendo la ficción absurda de que una conjunto de ideas puede sentirse ofendido o recibir insulto).
Una de las sorpresas más desagradables del Informe ha sido la constatación de que países civilizados realmente tratan a los ateos y minorías religiosas como ciudadanos de segunda clase. O peor: países con mayorías ateas que le dan trato privilegiado a los creyentes religiosos.
Uno creería que países como Alemania, Australia, Austria, Canadá, Finlandia, Francia, Japón, Irlanda, Noruega, Reino Unido, y Suecia ya se habrían emancipado por completo de la religión —al menos a nivel institucional—, y resulta que todavía les queda mucho camino por recorrer.
Después vienen los países que, aunque anhelan ser reconocidos como libres y democráticos, concentran su voluntad política en agendas caudillistas y antidemocráticas, como parece ser el grueso de países latinoamericanos, que todavía no han aprendido a decirle a la Iglesia que saque sus garras de la política pública. A medida que el catolicismo se reduce en la región, los evangélicos han venido promoviendo su propia contaminación del ordenamiento jurídico, así que, lamentablemente, la disminución de la Iglesia Católica no es una condición suficiente por sí sola para que América Latina decida ponerse rumbo a la civilización propiamente.
Después vienen países asfixiantemente religiosos que, contrario a lo que podría pensarse, no se llevan la peor calificación en todas las categorías — lo que no quiere decir que esto sea propiamente un aval para esas sociedades. Aquí se encuentran la mayoría de teocracias islámicas, como Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Siria, Somalia, o Yemen, que a todas luces son pueblos infernales (nunca antes mejor dicho), aunque siempre puede ser peor.
Por último, tenemos cuatro países con calificaciones Muy Grave para las cuatro categorías del Informe. Esos países son Afganistán, Arabia Saudita, Corea del Norte 2 y Paquistán.
En la lista de países cada uno puede consultar la entrada de su país, y ver en qué áreas puede mejorar.
La Lista de Seguimiento
Desde 2022, Humanists International actualizó su política editorial para cada año elaborar una lista de seguimiento para seguirle la pista a la situación de países a los que no les corresponde actualización en ese año pero cuya situación es terriblemente preocupante. En la práctica, esto significa monitorear los acontecimientos de esos países en los años en los que no les corresponde una actualización.
En 2025, esos países fueron Afganistán, Argentina (destrozada por el libertariano Javier Milei), Hungría, India, Irán, Israel, Nepal, Paquistán, Palestina y Rusia.
En 2025
Cada actualización del informe Libertad de Pensamiento es anunciada con un tema de interés relativo al librepensamiento.
Aunque los anuncios solían hacerse a finales de año, en diciembre, en las últimas dos ocasiones se han publicado una vez entrado el nuevo año.
Este año, el tema fue la relación entre religión y el auge del autoritarismo en todo el mundo. Muy apropiadamente, esta edición del informe trae un prólogo de Mubarak Bala, expresidente de la Asociación Humanista Nigeriana, quien fue encerrado en un asilo psiquiátrico en 2014 por no creer en dioses, en 2020 fue arrestado por el pseudo-delito de blasfemia, y en 2022 fue condenado a 24 años de prisión — afortunadamente, gracias a la voz de alerta de las organizaciones humanistas y a la presión internacional, se consiguió la libertad de Bala, quien finalmente pudo huir a un país civilizado, desde donde cuenta toda la angustiante experiencia.
A su vez, el prefacio del Informe 2025 fue escrito por Maggie Ardiente, presidente de Humanists International, el cual traduzco a continuación:
Hace más de setenta años, se fundó la Unión Internacional Humanista y Ética (IHEU) con el objetivo de promover los valores humanistas, el laicismo y los derechos humanos. Hoy en día, somos conocidos como Humanists International, y contamos con organizaciones afiliadas en todos los continentes.
Como humanistas, somos más que nuestra falta de creencia en lo sobrenatural o en seres divinos. Creemos en la democracia, en el derecho a la libertad de religión o de creencias y en el derecho a la libertad de expresión. Nos esforzamos por garantizar que todas las personas —independientemente del lugar del mundo en el que se encuentren— sean respetadas y puedan vivir con dignidad. Sin embargo, en los últimos años, hemos sido testigos de cambios en el mundo que conocíamos.
La libertad global ha ido disminuyendo durante 19 años consecutivos, y son más los países que han experimentado un deterioro de los derechos políticos y las libertades civiles que los que han mejorado. Las organizaciones de derechos humanos de todo el mundo han sido objeto de ataques, desacreditadas, han sufrido recortes en su financiación y muchas incluso han tenido que cerrar por completo. También se ha producido un aumento significativo de los movimientos de extrema derecha en todo el mundo, muchos de los cuales han tomado el poder en países que antes se consideraban bastiones de la democracia y la libertad.
A medida que la desinformación y la información engañosa han crecido exponencialmente en los medios de comunicación, el populismo ha surgido como una fuerza política. Los políticos populistas han entrado en los gobiernos de países de todo el mundo, culpando a las minorías y a los inmigrantes de las malas condiciones económicas. Los derechos que antes estaban consolidados en las constituciones y leyes de muchos países se han ido desintegrando gradualmente, mientras asistimos a un alarmante deslizamiento hacia el autoritarismo.
Los gobiernos de extrema derecha y los movimientos populistas utilizan cada vez más la religión como herramienta política para promover sus ambiciones y justificar la restricción de las libertades, a menudo con el pretexto de proteger las libertades religiosas de un grupo religioso a expensas de otro. Aunque se presentan como defensores de la libertad religiosa y los “valores tradicionales”, en la práctica a menudo promueven los privilegios religiosos erosionando los derechos humanos de grupos minoritarios y desmantelando las instituciones democráticas independientes.
En otras palabras, el mundo sigue siendo un lugar hostil y adverso para los ateos. Nos siguen matando por pensar diferente. Entre tanto, desde hace unos años la comunidad atea internacional implosionó porque unos chovinistas no pudieron soportar que hubiera ateos con el sexo y color de piel equivocados, y ahora quedamos a la merced de todos los posibles venenos de la teocracia.
***
La Edición de Países Clave 2025 del informe Libertad y Pensamiento está disponible para consulta en línea y descarga; mientras que el Índice Global de todos los países se puede revisar en línea.
Consultar el informe no cambia automáticamente las precarias situaciones a las que nos enfrentamos los ateos en el mundo, pero sí abre la posibilidad de una conversación para llamar las cosas por su nombre y dejar de fingir que todas las creencias conviven en igualdad de condiciones. Ese no es un mal primer paso para exigir que, al menos ante la ley, ser ateo o creyente importe tanto como ser zurdo o diestro.
Incidentalmente, una semana antes de publicar la edición del informe de 2025, Humanists International lanzó su podcast, Freedom of Thought (Libertad de Pensamiento). El episodio piloto es una introducción a la organización, y a lo que se proponen con el podcast. El segundo episodio es sobre la edición 2025 del informe, y tuvo como invitado especial a Mubarak Bala — pueden escucharlo en cualquiera de los reproductores de podcast más usados.
1 Un punto a mejorar es que se empiece a considerar cualquier grado de instrucción religiosa como la práctica inaceptable que es.
2 Por favor, sobran los comentarios sobre que Corea del Norte supuestamente sea un país que impone el ateísmo: primero, porque el Informe es sobre libertad de pensamiento, o sea sobre los países que ofrecen las condiciones necesarias para llegar a la conclusión de que no existen dioses de manera libre; y segundo, porque en puridad, Corea del Norte es una tanatocracia, un culto a la personalidad del líder muerto y sus descendientes, montado sobre el comunismo, que no es otra cosa que una religión de Estado. Así que no, Corea del Norte no es un país que ofrezca las condiciones necesarias para emanciparse de la religión y poder llevar una vida en plena consonancia con dicha libertad. Lo mismo va para China.
La cuestión no es cuánta religión oficial tenga un país, sino si las personas pueden cambiar de idea, dudar, criticar y abandonar la fe —o adoptarla— sin miedo a represalias; bajo ese criterio, Corea del Norte y China comparten más con las teocracias que con sociedades realmente libres.
Publicado en De Avanzada por David Osorio | ¿Te ha gustado este post? Suscríbete para no perderte las próximas publicaciones



No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.