La prohibición de las redes sociales para menores de 16 años está de moda en todo el mundo. Hay apetito por parte de los padres para que se haga algo, y no hay nada más fácil para un político que ejecutar la maniobra de “¿alguien quiere pensar en los niños?”. Así que, por supuesto, esto iba a pasar.
Los estudios sugieren correlaciones entre el uso de redes y problemas de salud mental en adolescentes. Estos riesgos son reales y preocupantes (aunque notemos que por ahora sólo son correlaciones), pero la prohibición es una solución mal diseñada para un problema real. Y como parece que igual van a seguir adelante, vale la pena que nos hagamos algunas preguntas que los legisladores deberían tener claras al crear estas leyes.
Empecemos por lo básico:


